Monday, December 12, 2011

El cuarto Rey Mago (Cuento de Navidad)

Imagen de Henry van Dyke tomada de la wikipedia. El creó la historia original de Arkabán, aunque en los evangelios apócrifos y otros textos menores de la antigüedad aparecen más historias de Reyes Magos, y en alguna se dice, incluso,  que fueron 100.

Figuras

Javi estaba molesto con su padre porque no le había dejado poner el musgo en el belén como otros años. De hecho había muy poco. El corcho, la harina y el serrín, dominaban sobre el verde este año. Desde que se habían puesto normativas restrictivas para la recolección del musgo en el monte, su precio subía un año tras otro. En las tiendas, además, el musgo era de peor calidad, también eso era patente de año en año.

Como había poco, el musgo enseguida estuvo puesto. Los detalles del río eran algo más rápidos pues este era el mismo cada año. La diferencia era que antes las riberas eran verdes y ahora este color escaseaba. Puestos el puente y las piedras, el padre le dijo a Javi que podía empezar a poner las figuritas. Como siempre, la atenta mirada del abuelo, murmurando historias sobre cada personaje que el nieto colocaba, aquí y allí, le daba más vida a aquel escenario de la que tendría en todas las navidades. Con algunos personajes, como el pastor que llevaba un parche en un ojo, el chaval se entretenía lo suficiente como para que el viejo hilvanara un cuento completo. Pero tampoco está vez permitiría que su abuelo narrara el final. A Javi le gustaban los relatos más obscuros y su abuelo se empeñaba en buscarles un buen final, así que cuando los acontecimientos de la historia giraban hacia el bondadoso final que aquel escenario exigía, Javi colocaba la figura en el lugar que ya tenía pensado desde el principio y tomaba una nueva entre sus dedos.

Después de dos horas colocando el casi centenar de personajes y animales, ya solo quedaban los Reyes Magos.

-¿Sabías que los Reyes Magos eran en realidad cuatro? –Dijo el abuelo para sorprender a Javi-.

Por un momento el nieto, con el camello de Melchor en las manos, tuvo un asomo de duda. Javi ya tenía once años. Su abuelo le había contado muchas veces la historia de los Reyes Magos, pero esto era nuevo.

-¿Cuatro? –Preguntó intentando dominar su sorpresa-.

-Sí.

Sonrió mirando a su nieto directamente a los ojos en una pausa que al pequeño le pareció eterna. Una pausa que le sirvió para evaluar si Javi ya era lo suficientemente grande para escuchar la historia que le quería contar. Entre sus pensamientos estaba la conciencia de que el año próximo, con doce años, tal vez ya no prestara atención a las historias del belén. Quizá, incluso, prefiriese ir a dar una vuelta con los amigos el día que tocara de nuevo esta tradición familiar. Sí, estaba seguro. Era el momento. Ahora o nunca.

Once upon a time

Cuando celebramos la vida, pasión y muerte de Jesús, creemos estar siguiendo las llamadas sagradas escrituras, pero en realidad los cuentos populares que engalanan nuestras fiestas, mayoritariamente, no están reflejados en ellas. Porque las sagradas escrituras no son más que unos textos seleccionados de entre muchos, que sí cuentan esas historias, por los príncipes de la iglesia en los albores de la Edad Media en lo que se llamó el Concilio de Nicea. Los textos seleccionados fueron incluidos en el Nuevo Testamento y los descartados fueron proscritos. Incluso algunos de esos otros textos, conocidos hoy como evangelios apócrifos, fueron destruidos y ya nada sabemos de ellos salvo por la tradición popular o por algún descubrimiento arqueológico como los manuscritos del Mar Muerto.

Hablan algunos de esos textos de los Reyes Magos, pero cuentan historias que, en ocasiones, se contradicen unas con otras. En una de ellas explica que los Magos eran eruditos salidos de la biblioteca de Alejandría y que, cuatro de ellos, por su sangre principesca, fueron conocidos como los Reyes Magos. Baltasar era un príncipe Abisinio cuya familia vivía en la corte de los faraones desde que estos conquistaran sus territorios  y que bajo el yugo romano solo les quedaba la salida del estudio para conservar su estatus. El asirio Gaspar, perteneciente a una dinastía expulsada del poder  en tiempos de Alejandro y que se dedicó a la conquista del conocimiento. El macedonio Melchor, el más joven de todos, enviado por su familia lejos de los abusos que la corrupta Pax Romana cometía en su país. Pero existía también un príncipe parto que aún esperaba recuperar el poder en sus tierras donde feroces arqueros a caballo esperaban el momento de sublevarse contra Roma, y él, Artabán, sería su rey.

Por aquellas fechas la palabra de Zarathustra aún tenía un fuerte eco en todo lo que había sido el imperio persa y Artabán conocía bien la nueva versión del mazdeísmo que chocaba frontalmente con el afán bélico de su Partia natal. Si el mazdeísmo le imponía dudas, sus estudios en Alejandría no supusieron un desahogo para los mismos, por eso cuando conoció la profecía una llama se encendió en su interior, aunque sabía que ya nunca sería el liberador de su país, por lo que renunció a sus derechos al trono.

Cuenta Henry van Dyke, que él fue el primero en descubrir el cometa y que mandó llamar a los otros cuatro Reyes Magos al zigurat de Borsippa para, desde allí, iniciar juntos el camino para seguir la nueva estrella. Oro, incienso y mirra, llevaban los tres reyes, y el cuarto otros tres regalos más dignos de su realeza: un diamante, un rubí y un jaspe. Pero en el viaje toparon con una caravana atacada por bandidos. Allí, en el desierto, enterraron a los muertos mientras los supervivientes se fueron con Melchor, Gaspar y Baltasar. En cambio, como había un viejo agonizante, que había sido el comerciante jefe de la caravana y  que no hubiese soportado el viaje, Artabán se quedó con él. Las grandes dotes médicas del Mago hicieron el milagro de la sanación, pero no conforme con su buena obra, dio al viejo el diamante para que recobrara su caravana. Pero para entonces Artabán ya llevaba tanto retraso que nunca alcanzó a sus compañeros. Cuando llegó a Judea, en lugar de las alabanzas por el nuevo Mesías, se encontró a soldados de Herodes marchando de casa en casa y acabando con las vidas de todos los niños. Usando el rubí intenta sobornar a los soldados para salvar algunas vidas, pero acaba siendo detenido por ello.

Tras treinta años en los calabozos de Judea, sale como un viejo y termina vagando por las calles de Jerusalén como un mendigo. En esas, mientras reclamaba unas monedas o un mendrugo de pan, entre los puestos del mercado, escuchó, por primera vez, hablar de los prodigios de un hombre que se hacía llamar el hijo de Dios. Durante semanas y meses oyó hablar del Mesías haciendo milagros a un lado y otro del país, dirigiendo sus palabras de paz y amor a un pueblo marcado por el odio y la conquista. Artabán quería verlo, quería oírlo y quería darle el último regalo que aún guardaba par él: el trozo de jade. Cuando supo del en el propio Jerusalén, ya era tarde. Jesús se encontraba preso e iba a ser condenado a la crucifixión. Cuando encaminó sus pasos hacia el Gólgota tuvo que atravesar el mercado, pero allí se topó con el drama de un padre que subastaba a su hija para pagar las deudas. Lo peor de la ciudad babeaba de lujuria mientras hacían miserables ofertas que aumentaban el dramatismo de la escena. Otra vez Artabán se aleja de su objetivo anteponiendo sus principios. Así compra, con el trozo de jaspe a la joven muchacha y, aunque la devuelve a su familia, le recuerda al padre que desde ahora es solo suya y que responde ante él de lo que a ella le ocurra. Cuando quiere retomar su camino el cielo se oscurece y el suelo tiembla. El Mesías ya ha muerto. Los temblores arrancan piedras de las casas y una alcanza al Mago que cae semiinconsciente. En ese estado se le aparece Jesús y le dice: Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”. Alucinado y confuso preguntó que cuándo hizo él eso. Y Jesús le contestó: Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí”. Por eso Arcabán acompañó a Jesús en aquel ascenso a los cielos, y al llegar dijo: “Padre, he aquí un amigo”.

 

El niño grande

Javi no había cortado a su abuelo ni una sola vez durante toda la historia, pero ahora le miraba de reojo.

-¿Te lo has inventado?

-No, solo lo he pintado de colores.

-¿Y qué colores tenía, abuelo? –Javi intentaba no reírse, sabía que su abuelo nunca le mentiría, pero tampoco le dejaría las cosas suficientemente claras-.

El abuelo también rió y hubo una guerra de cosquillas. Posiblemente la última de la infancia de Javi. Después, durante la cena, su abuelo le habló de Henry van Dyke, que creó la historia de Artabán, de los evangelios apócrifos, de la tradición… El padre, la madre, la abuela y hasta su hermana mayor contaron cosas que sabían de todo ello. Tal vez por eso Javi guardó para siempre aquella historia en su memoria.

Pasaron aquellas navidades y pasó un año entero. El domingo después de Santa Lucía volvieron a montar el belén, pero esta vez solo el padre y el abuelo. Javi se había ido a jugar a futbol con sus amigos. Cuando el abuelo cogió entre sus manos el camello de Melchor se acordó de Javi y la guerra de cosquillas del año anterior y murmuró:

-Hay que ver cómo crecen.

-¿Los Reyes Magos, papá?

Ambos sonrieron y el viejo acarició el mentón de su hijo.

A la mañana siguiente, cuando Javi ya se había marchado al colegio, el abuelo fue a darle un vistazo al belén y, de paso, adelantar un poco la posición de los tres reyes camino del portal. Fue entonces cuando se percató, en uno de los arenales de serrín de un grupo de figuras nuevas. Eran un nuevo Rey Mago junto a un viejo echado en una manta. Esas figuras no eran estándar. Entonces recordó que su nieto se había inscrito el verano anterior en un taller de cerámica. Al parecer llevaba mucho tiempo planeándolo, por eso no pudo evitar que una lágrima amenazara con desbordarse por su cara. Recuperó la compostura y se marchó al centro comercial para comprar aquellas botas de fútbol tan chillonas que Javi le enseñó el fin de semana anterior. Después de todo, de Reyes Magos no solo había tres.

Imagen de Henry van Dyke tomada de la wikipedia. El creó la historia original de Arkabán, aunque en los evangelios apócrifos y otros textos menores de la antigüedad aparecen más historias de Reyes Magos, y en alguna se dice, incluso,  que fueron 100.

Posted by Vice Vhön Khamy in 07:08:14 | Permalink | Comments Off

Sunday, November 9, 2008

Reagrupando

Desde el pasado lunes 27 de Octubre estoy cerrando todos mis blogs y reunificandolos en uno solo www.neokhamy.blogspot.com y este es el primer artículo con el que se presenta:

lunes 27 de octubre de 2008

Reagrupando

Desde hace demasiado tiempo, vengo escribiendo en demasiados blog’s y web’s a lo largo y ancho de los internetes, debido a esto no cuento con demasiado tiempo para elaborar mis trabajos y, al final, resultan de una calidad que no me es satisfactoria. Por ello, he decidido dejar todos mis blog’s personales en stand-by y reagruparlos, de algún modo, en un único blog. Este va a ser el primer intento y, espero, que también el último.
No voy a finiquitar mis otros blogs (por lo menos de momento), pero si que voy a dejarlos un poco de lado y utilizarlos como fuente para dar vida a este nuevo a base de recuperar los mejores artículos o hacer un seguimiento de los mejores temas.
También dejo en un rincón mis publicaciones en web’s como “yo escribo”, “tus relatos” y otras, a través de varios nicks.
Para aquellos que no tengan paciencia o no sean amantes de los refritos, aquí dey una lista de los blogs que van a ser “sustituidos” por el presente:
http://khamykhaze-juegodeletras.blogspot.com/
http://khamykhaze.blogspot.com/
http://khamykhaze.spaces.live.com/
http://khamykhaze3.blogspot.com/
http://khamykhaze2.blogspot.com/
http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/
http://vhonkhamy.blogspot.com/

Existen algunos más, pero no tienen mucha importancia en cuanto a cantidad de apariciones. También están los dos blog’s de “El Club del Relato” y su web, www.clubrelato.com , que quedán aparcadas hasta el mes de diciembre y en las que ya estoy trabajando. Por otro lado, si nadie del colectivo 11 dice lo contrario, se abandona el blog “voces de tinta”.

Con esta presentación os doy la bienvenida a todos y espero dar una idea de quien soy a quienes aún no me conocen.

También me podrás seguir en  http://experimentokhamy.blogspot.com

Posted by Vice Vhön Khamy in 23:38:36 | Permalink | Comments Off

Thursday, May 29, 2008

Muy abandonado

Tengo este blog muy abandonado debido a la cantidad de proyectos que llevo encima. Me gustaría decir más… pero…
Posted by Vice Vhön Khamy in 21:01:03 | Permalink | Comments Off

Thursday, November 29, 2007

El banco vacío

-Hoy el banco del parque está vacío por fin.
-¡Calla! Esta mañana se lo llevaron en un furgón de esos de la policía.
-¿Detenido? Pero si era un pobre anciano que no tenía fuerzas para dañar a nadie.
-¡No! De esos no. De los que se llevan los cadáveres. Además, no era tan viejo.
-Pues parecía un anciano y casi no le quedaban dientes.
-La calle envejece mucho. No tendría ni cincuenta.
-También se han llevado su carrito y todas sus cosas.
-No querrán que tenga herederos.
-¡Pobre hombre!
-¡Sí! ¡Pobre hombre!
-¿Desayunamos?…

Esperaba una carta, un recuerdo, algo que me ayudara a no olvidarte, pero sólo tenía mil caras anónimas pasando a mi lado con un mohín de asco que, dos pasos más adelante, ya me habían olvidado.
Tampoco debía ser tan importante. Como me iba a llegar una carta tuya sin una dirección a donde enviarla. Quizá por ello miraba a todos cuantos desafiaban a sus tripas mirándome a la cara, buscando tus ojos detrás de los suyos. Pero sólo veía vacios. Vacíos y ascos.
Muy de tarde en tarde algún tarambana me soltaba una palabra soez, un insulto, una definición que acertaba más con su persona que con la mía. Entre la multitud, finalmente se desvanecía. Tan solo una vez la cosa fue a más cuando un grupo de adolescentes, más borrachos que mi alma marchita, se liaron a patadas con mis cosas y alguno de aquellos golpes se perdió entre mis costillas. Afortunadamente la policía acudió deprisa y los sacó de allí. No sé qué sería de ellos, pero a mí me toco engañar a los urbanos que pretendían llevarme al albergue.
No todo es malo, también hay algún alma caritativa que te da algo de ropa, un bocadillo e incluso algunas monedillas para mi eterno tetrabrik de vinillo que, mezclado con agua de la fuente, le da un poco de alegría a la vida.
Aún sigo esperando tu carta. Esa que nunca escribiste… que nunca escribirás porque no me conoces. Además, ya no sé si sé leer, pero aún puedo soñar. De hecho, los sueños son lo único que no me ha abandonado desde que perdí la chaveta. No sé quién soy, ni por qué estoy así, pero cada vez que sueño te veo a ti. No sé quién eres y sin embargo eres lo único que me hace saber que sigo vivo.
Oscurece y sale mucho vaho de mi boca. La manta parece que no abriga nada. He llenado toda mi ropa de periódicos viejos, pero nada, sigue haciendo frío. Acurrucado en el banco del parque no paro de temblar y, encima, una lluvia fina, casi invisible, está empapándolo todo de humedad. Incluso parece traspasar los plásticos.
Hace un rato vino una pareja mayor, muy bien hablados ellos, a invitarme a su casa, la cena de Nochebuena, pero yo no podía dejar mis cosas abandonadas. Les dije que no. Ellos insistieron y yo les mandé a la mierda. Antes les miré a los ojos, pero tú no estabas.
Vuelvo a soñar. Lo hago bien. No me hace falta siquiera dormir, pero sé que sueño porque te veo a ti con una dulce sonrisa que aplaca todas mis iras, todos mis odios, todos mis tristes ayeres olvidados. Hoy sonríes con más brillo que nunca y tus ojos son más reales que nunca. Estoy a punto de sentirme alegre cuando, de repente, me acuerdo de todo. A pasado media vida y, sin embargo, estas de nuevo en tu lecho de muerte. El niño no nació, pero arrastró tus ovarios fuera en una hemorragia incontenible. Tu cara es pálida, tus ojos se apagan en un adiós y siento como mis labios se pegan a un cuerpo que ha dejado de resistirse a la muerte. Ahora sé la razón de mi olvido, pero ya no me importa porque estás de nuevo conmigo y tu sonrisa está viva. Sé que ahora mis labios no se quebrarán en la locura.
Ya no siento el frío. Ya no siento que me abandonaras. Ya no siento tristeza. Sólo siento el tiempo perdido embutido en esta pérfida nada. Y nada es lo que veo, nada que no seas tú. No siento nada que no seas tú. Hasta mi cuerpo hediondo ha desaparecido. Volveremos a ser felices.

Posted by Vice Vhön Khamy in 15:03:25 | Permalink | Comments Off

Sunday, November 25, 2007

Presentación

Vice Vhön Khamy, 25 de Noviembre de 2007 (primer domingo de adviento).

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Posted by Vice Vhön Khamy in 10:44:09 | Permalink | Comments Off

Vice Vhön Khamy

¡Hola!
Mi nombre de guerra, como ya podeis ver, es Vice Vhön Khamy. Por lo general, bajo este alias se oculta (es un decir) una sola persona, pero ocasionalmente somos más de uno para poder tratar, en difernetes espacios, temas muy dispares.
Literatura, ciencias, pedagogía, filosofía, política, economía, ecología, hobby’s, deportes, noticias, comentarios, humor, diseño… todo y nada es posible ver bajo este sello y sus hermanos: Khamy, khamykhaze, VI<e-2007, Dark Verde, Exodus Prime, Tito Antrax, Sanilas, vhonkhamy y Cressan.
A continuación, para los que tengais interés en saber más os brindo la dirección de mis otros blog’s:

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Espero que sean de vuestro agrado.

Posted by Vice Vhön Khamy in 10:39:56 | Permalink | Comments Off